domingo, 23 de febrero de 2014

La motivación y los estilos de aprendizaje, una solución o problema vigente

En el campo pedagógico, la motivación y los estilos de aprendizaje revelan el modelo reactivo de la enseñanza y el modelo proactivo del estudiante como referentes para el acto educativo, con el propósito de alcanzar la competencia en la formación docente. Sin embargo, los resultados de los aprendizajes  logrados así como su satisfacción, evidencian solo una experiencia del ensayo y error  para el docente y una frustración para la mayoría de los estudiantes.

Durante la formación docente inicial o continua, los saberes de los diferentes cursos se concretizan en la práctica pedagógica. Al margen del área, el conocimiento a impartir y comunicar, o la competencia a lograr; los docentes parten de la hipótesis de un estudiante estándar o grupo con un supuesto perfil cognitivo, social o emocional. Desde ese diagnóstico, planifican e implementan una motivación. El resultado: no todos despiertan el interés o están enganchados en el tema;  ¿Cuál es la razón fundamental? No existe un estudiante en abstracto; sino treinta o cuarenta docentes de formación inicial o continua, con contextos personales y diferentes. En esas condiciones, el fracaso de la motivación está asegurado. Sin embargo, no todo está perdido, existe un camino: la metamotivación como una herramienta para entender los procesos, tareas y elementos y lograr la eficacia de la motivación y ejercer la automotivación. Es decir, así como no se puede lograr la comprensión sino existe metacomprensión; ésta es ineludible como recurso de planificación, control y evaluación de la motivación; pero también como una iniciativa de un plan de mejora personal de las competencias de un docente en constante perfeccionamiento.

Los estilos de aprendizaje, constituyen la otra cara de la moneda; los estudiantes supuestamente asisten a las aulas y se enrolan en un curso, programa o especialidad para aprender. Pero en la práctica, ni las estrategias, ni los métodos y técnicas han logrado realizar su cometido; sino realizamos un viraje en el proceso; a los estudiantes, debemos decir, exactamente en qué consiste. Enseñar los estilos de aprendizaje  y practicar cotidianamente, diferentes estilos con los conocimientos o competencia que se aspira que los estudiantes los aprehenda y aprendan como experiencia vividas, con la final de tener éxito en las aulas.

En conclusión, la motivación y los estilos de aprendizaje incuban no sólo un problema sino una solución, desde la perspectiva de la metamotivación de estos procesos.

Publicado en la Revista Reacción de la Gerencia Regional de Educación de la Libertad, diciembre del 2013.