La motivación y los estilos de aprendizaje, una
solución o problema vigente
En el campo pedagógico, la
motivación y los estilos de aprendizaje revelan el modelo reactivo de la
enseñanza y el modelo proactivo del estudiante como referentes para el acto
educativo, con el propósito de alcanzar la competencia en la formación docente.
Sin embargo, los resultados de los aprendizajes logrados así como su satisfacción, evidencian
solo una experiencia del ensayo y error
para el docente y una frustración para la mayoría de los estudiantes.
Durante la formación docente
inicial o continua, los saberes de los diferentes cursos se concretizan en la
práctica pedagógica. Al margen del área, el conocimiento a impartir y comunicar,
o la competencia a lograr; los docentes parten de la hipótesis de un estudiante
estándar o grupo con un supuesto perfil cognitivo, social o emocional. Desde
ese diagnóstico, planifican e implementan una motivación. El resultado: no
todos despiertan el interés o están enganchados en el tema; ¿Cuál es la razón fundamental? No existe un
estudiante en abstracto; sino treinta o cuarenta docentes de formación inicial
o continua, con contextos personales y diferentes. En esas condiciones, el
fracaso de la motivación está asegurado. Sin embargo, no todo está perdido,
existe un camino: la metamotivación como una herramienta para entender los
procesos, tareas y elementos y lograr la eficacia de la motivación y ejercer la
automotivación. Es decir, así como no se puede lograr la comprensión sino
existe metacomprensión; ésta es ineludible como recurso de planificación,
control y evaluación de la motivación; pero también como una iniciativa de un
plan de mejora personal de las competencias de un docente en constante
perfeccionamiento.
Los estilos de aprendizaje,
constituyen la otra cara de la moneda; los estudiantes supuestamente asisten a
las aulas y se enrolan en un curso, programa o especialidad para aprender. Pero
en la práctica, ni las estrategias, ni los métodos y técnicas han logrado
realizar su cometido; sino realizamos un viraje en el proceso; a los
estudiantes, debemos decir, exactamente en qué consiste. Enseñar los estilos de
aprendizaje y practicar cotidianamente,
diferentes estilos con los conocimientos o competencia que se aspira que los
estudiantes los aprehenda y aprendan como experiencia vividas, con la final de
tener éxito en las aulas.
En conclusión, la motivación
y los estilos de aprendizaje incuban no sólo un problema sino una solución,
desde la perspectiva de la metamotivación de estos procesos.
Publicado en la Revista Reacción de la
Gerencia Regional de Educación de la Libertad, diciembre del 2013.